¿Azúcar o sustitutos?
Se le llama edulcorante a cualquier sustancia, natural o artificial, que edulcora, es decir, que sirve para dotar de sabor dulce a un alimento o producto que de otra forma tiene sabor amargo o desagradable. Dentro de los edulcorantes encontramos los de alto valor calórico, como el azúcar o la miel por mencionar algunos, y los de bajo valor calórico, que se emplean como sustitutos del azúcar. En ambos tipos encontramos edulcorantes naturales y artificiales.
La mayoría de los edulcorantes bajos en calorías son de origen artificial. A los sustitutos del azúcar en general se refiere este artículo.
Una clase importante de sustitutos del azúcar son conocidos como edulcorantes de alta intensidad. Estos tienen una dulzura varias veces superior a la del azúcar común de mesa. Como resultado, se requiere menos edulcorante y el aporte calórico es a menudo insignificante. La sensación de dulzor causada por estos componentes es a veces notablemente diferente de la sacarosa, de manera que frecuentemente se usan con mezclas complejas que alcanzan una sensación de dulzor más natural. Cuando la sacarosa (u otro azúcar) contribuye a la textura del producto, es frecuente también que necesite un agente de relleno. Es común en bebidas suaves etiquetadas como «dietéticas» o «light», las cuales contienen edulcorantes artificiales y frecuentemente tienen una sensación al paladar notablemente diferente, o en los sustitutos del azúcar de mesa, que mezclan maltodextrinas como un edulcorante intenso para alcanzar una sensación de textura satisfactoria.




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Recientemente se ha publicado, en la la prestigiosa revista Europace Journal, un estudio llevado a cabo por un equipo de cardiólogos entre los que me cuento. 
Esta semana he participado, con motivo del Día Mundial del Corazón, en una reunión preliminar acerca de la jornada sobre enfermedades cardiovasculares que tendrá lugar el próximo 20 de octubre, que organizan El Colegio de Médicos y La Opinión de Málaga.